Cisma por el eucalipto

eucalipto

Medio Ambiente tacha de tendencioso el informe que solicitó a su comité asesor y descarta catalogar el árbol como especie invasora

El eucalipto tiene pocos amigos en Galicia fuera de la industria. A medida que ha ido sustituyendo especies autóctonas, para desgracia del paisaje y empobrecimiento del suelo, su desmedida proliferación por el territorio está considerada además uno de los factores determinantes en las recurrentes oleadas de incendios que padece la comunidad, la última de ellas, la del pasado octubre, literalmente devastadora. Un comité científico consultado por el Ministerio de Medio Ambiente se pronunció al respecto con un veredicto claro: el eucalipto es una especie invasora que conviene erradicar. Pero el Gobierno, basándose en un informe alternativo, ha decidido desoír una propuesta que tacha de “tendenciosa”.

El eucalipto es un árbol que en sus diversas especies ocupa un 3% de la masa forestal española y casi el 20% de la de Galicia. En los últimos 17 años, su propagación se ha incrementado en un 65% del territorio gallego, hasta abarcar una superficie de 288.000 hectáreas. Si se le suman otras 145.000 en las que convive con pino y roble, su extensión alcanza las 425.000 hectáreas: el 30% del bosque gallego. Es el núcleo de toda una industria, ya que proporciona el 32% de la madera que consumen las papeleras nacionales, con la fábrica de Ence en Pontevedra como principal responsable de su cultivo intensivo en Galicia. La polémica por la decisión de Medio Ambiente se produce cuando la Xunta acaba de presentar un borrador de su plan forestal que plantea incrementar en 25.000 hectáreas la superficie de plantaciones eucaliptales en un periodo de 20 años.

El Ministerio de Medio Ambiente se pronunció al respecto con un veredicto claro: el eucalipto es una especie invasora

La Subdirección General de Política Forestal del Ministerio de Medio Ambiente se pronunció sobre el eucalipto como consecuencia de una reclamación formulada por el Ayuntamiento de Teo, cuyo alcalde, Rafael Sisto, solicitó que varias especies del árbol fueran incluidas en el ‘Catálogo español de especies exóticas invasoras’. Las autoridades de este municipio limítrofe con Santiago, gobernado por una candidatura de izquierdas, apelaron al “monocultivo absolutamente descontrolado”del eucalipto, con el consecuente daño medioambiental y su “contribución a la propagación de los incendios forestales”.

El ministerio de Isabel García Tejerina solicitó un informe a su Comité Científico de Fauna y Flora, órgano consultivo formado por una veintena de asesores independientes, cuyo dictamen, aprobado por unanimidad, es concluyente. Las variedades de eucalipto estudiadas, señala,provocan “el empobrecimiento de las cadenas tróficas”. Son especies que “transforman” el medio, “modificando el funcionamiento de los ecosistemas y alterando las características físico-químicas del suelo, desplazando flora y fauna autóctona, disminuyendo la biodiversidad, aumentando el riesgo de incendios y colonizando espacios abiertos tanto naturales como seminaturales y antrópicos”.

Respecto a los incendios, el informe destaca a esas especies como causa fundamental de riesgo, dada su “elevada susceptibilidad a arder”, debido a la acumulación de hojarasca y a la presencia de aceites inflamables que aumentan la carga. “Después del incendio, rebrotan con intensidad”, lo que provoca “un bucle de retroalimentación” entre el eucalipto y el fuego “que resulta difícil de romper”.

Pese a las indicaciones de los científicos, Medio Ambiente ha descartado la inclusión del eucalipto en el ‘Catálogo español de especies exóticas invasoras’. Política Forestal emitió un informe en el que recuerda que el primer dictamen no es vinculante y en el que atribuye al comité una actitud “tendenciosa”, al emitir lo que considera “un juicio de valor premeditado”, basado “en criterios no científicos y en opiniones personales y políticas”. La resolución del ministerio se acompaña del estudio realizado por el ingeniero de montes Luis Alfonso Gil, de la Universidad Politécnica de Madrid, que sostiene que la consideración del eucalipto como especie invasora y bloqueadora de los ecosistemas es “una prueba más de la inmadurez y desinformación de la sociedad actual”. No es la única crítica que ha recibido el comité, al que ponen reparos otros expertos en ingeniería forestal.

El informe de Gil Sánchez abunda en los beneficios económicos de la industria maderera, y contrasta que la sociedad “denoste” al eucalipto mientras “no legisla contra la agricultura basada en plantas exóticas, ya sean anuales o arbóreas perennes (naranjo, melocotonero, etcétera)”. Estos cultivos, señala, “demandan unos elevados costes e insumos importantes de energías fósiles, herbicidas, fertilizantes, pesticidas, fungicidas y abonos foliares, por lo que son cultivos con efectos medioambientales negativos”. Y además “generan un paisaje homogéneo en la mayoría del país” y utilizan, en una gran extensión, el agua de los freáticos “hasta agotarlos”. “Y, llamativamente, están subvencionados y generan beneficios a una porción mínima de la sociedad”, sentencia el ingeniero forestal consultado por el ministerio.

Los miembros del comité se defienden con los datos del propio informe. “Los argumentos científicos son claros”, subraya Adolfo Cordero, profesor de la Escuela de Ingeniería Forestal de Pontevedra, uno de los expertos consultados por el citado órgano. No obstante, los especialistas advierten de que existen numerosas variedades de eucalipto, y que una de ellas, la ‘globulus’, es de una importancia crucial para la industria maderera. Dicha especie se calificó en 2011 como “potencialmente invasora”, dentro del ‘Catálogo español de especies exóticas invasoras’. Sin embargo, un real decreto anuló un año después el anexo en el que se había incluido.

De acuerdo con la normativa española, la inclusión del eucalipto ‘globulus’ en el catálogo conllevaría un plan de erradicación, una medida que tendría un fuerte impacto en el sector forestal, que tiene una facturación de alrededor de 2.000 millones de euros anuales, con en torno a 3.000 empresas que dan trabajo a más de 70.000 personas. Para la Xunta, es “uno de los sectores estratégicos más relevantes”, como recordó recientemente su ‘conselleiro’ de Economía, Francisco Conde.

Fuente: www.elconfidencial.com

 

 

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